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Los nuevos mexicanos según Monsiváis

De la resistencia indígena a la tragedia de Nueva York y Washington, pasando por el racismo a la mexicana, la propuesta cultural del grupo en el poder, la Virgen de Guadalupe y el mariachi, el escritor Carlos Monsiváis pasa revista  -en esta segunda entrega- a diversos temas y mitos de la identidad mexicana y su actualidad. "En las últimas décadas -sostiene- se ha ampliado la identidad de los mexicanos, desterrándose en efecto lo fundamental del chovinismo, suprimiendo muchos elementos de la inhibición de los periféricos y normalizando la experiencia internacional. Se sigue siendo mexicano, pero otro tipo de mexicano" 

saben muy bien lo que están haciendo. La hipocresía ya no es funcional".

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Collaje - Dibujos personales

Las elites nacionales son muy otras a las de antaño. Monsiváis describe: "Los yuppies mexicanos no huyen del sol como Porfirio Díaz para inventarse una tez europea; se concentran en su distanciamiento de "los nacos" a través de las posesiones, los viajes, el inglés hablado pero casi nunca leído, la ropa y el ejercicio frenético de la capacidad adquisitiva".

A esta definición Carlos Monsiváis agrega una visión del nuevo grupo en el poder: "apenas lee, no se interesa por patrocinar museos o exposiciones, es antiintelectual, etcétera, pero, ¡oh! qué religioso se declara. Su propuesta cultural es la reforma de la educación laica y la vuelta de la censura".

Los conservadores nacionales, blanco favorito de las críticas del escritor, y los sectores progresistas, no podían faltar en su mapeo cultural del México actual: "Muchas acciones de la derecha pueden ser sólo el anecdotario de la incapacidad de habitar en dos siglos al mismo tiempo (el XVII y el XXI), pero al lado de esto se halla la mochería neoliberal, la negación de los derechos de los trabajadores, el combate al laicismo. Y la respuesta de los sectores liberales y de izquierda ha sido muy restringida y todavía amortiguada".

Con ustedes, el cronista, escritor y periodista, en esta segunda parte de la entrevista con Masiosare.

***

- Si por lo general los "inventores" de la identidad nacional (sobre todo en el siglo XIX y en el XX) han visto lo indígena como parte de la tragedia de México, o un obstáculo para el desarrollo, ¿cómo entender hoy el tema indígena?


-Desde el 1o. de enero de 1994 (y pongo esta fecha para acatar la necesidad de líneas divisorias) lo indígena no sólo ha querido ser parte de la tragedia, sino la parte fundamental de las respuestas a esa tragedia. Estoy convencido, y ahora más que nunca, de lo absurdo de la violencia, y por lo mismo creo en las movilizaciones críticas. Desde hace ocho años se ha robustecido la urgencia de estudiar con intensidad y capacidad intelectual e informativa el problema indígena, y este conocimiento intensificado es en sí mismo un gran avance. También, hemos verificado (no todos, pero sí bastantes) el grado abominable en que el racismo interno declaró a lo indígena "una tragedia irremediable", calificando a los indios de "el peso muerto de la civilización" sólo para explotarlos mejor y saquear más a gusto sus recursos. Ahora bien, si el desenlace actual de estas movilizaciones, el retroceso de la aprobación de la ley indígena, y el otro retroceso, el bajísimo nivel del debate en la mayoría de los grupos que han apoyado la causa de las comunidades indias, lleva a conclusiones pesimistas, no da lugar a la desesperanza. Hoy ya existe un movimiento indígena, se han movilizado millones de personas y lo que se sabe de estas realidades es muchísimo. Y lo básico es la decisión política, ideológica y moral de los indígenas, que se incluyen o se están incluyendo en la nación que los ha segregado.

-¿Vamos hacia la superación de la intolerancia y el racismo o se actualizan los viejos argumentos por nuevas vías?

-Los argumentos racistas no pueden actualizarse por su naturaleza misma, al corresponder al campo del cretinismo moral. El racismo mexicano se distingue, si esa es la palabra, porque si no describe en público a los indios como "razas inferiores" sí subraya la superioridad de los que no son indios. Es un racismo verbalmente hipócrita (en ocasiones) pero funesto en su ejercicio cotidiano.

"Sin embargo, la rebelión zapatista ha servido para exhibir la crueldad y la (tan rentable) irracionalidad de este racismo que ya no se 'pondrá al día' porque quienes lo suscriben saben muy bien lo que están haciendo. La hipocresía ya no es funcional. Sobre advertencia no hay engaño. Y en cuanto a la intolerancia, lo cierto es que históricamente surge de la acción conjunta de la única Fe Admisible y del racismo. ¿Cómo te puedo tolerar si eres un pinche indio o no crees lo que yo?"

Consumir para blanquearse

-La idea del mestizaje fue producto de los hechos y, queriendo dirigirlos, de un proyecto cultural, social y político. Ahora, ¿cuál es el proyecto de la nueva clase en el poder?

-Blanquearse a través del consumo y las pretensiones del posgrado. Los yuppies mexicanos no huyen del sol como Porfirio Díaz para inventarse una tez europea; se concentran en su distanciamiento de "los nacos" a través de las posesiones, los viajes, el inglés hablado pero casi nunca leído, la ropa y el ejercicio frenético de la capacidad adquisitiva. Gastan para ser menos mexicanos, hablan mal dos idiomas para escapar de su destino previsible (hablar mal sólo uno), se americanizan de nuevo creyendo globalizarse (Disneyland es su Acrópolis). No pretenden ser criollos, no les interesa ser mestizos, no pueden ser gringos; son, en su versión triunfalista de las cosas, "los mexicanos que desertaron a tiempo del destino de sus ex compatriotas". No se desnacionalizan: se reservan el derecho de ejercer la nacionalidad en días de fiesta y de futbol.

-En este sentido ¿cuál es la propuesta cultural del nuevo grupo en el poder?

-No mencioné algo obvio: en domingos y días de guardar la mayoría de este grupo se muestra profundamente devocional. Generalizo para desatender a las escasísimas excepciones: el nuevo grupo en el poder apenas lee, no se interesa por patrocinar museos o exposiciones, es antiintelectual, etcétera, pero, ¡oh! qué religioso se declara. Su propuesta cultural es la reforma de la educación laica y la vuelta de la censura. No hablo de Conaculta, sino del nuevo grupo en el poder, algo bastante más amplio que el gobierno de Fox, que es ahora la parte algo confundida del poder.

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Mural - Dibujo personal

La cercana remota playa

-Las referencias al siglo XIX han sido recurrentes para describir el momento actual. ¿Estamos en una nueva lucha entre conservadores y liberales? ¿Cuáles son las claves para entender esta disputa cultural de la nación?

-A momentos parece la lucha entre ultraconservadores y liberales vergonzantes. La procuradora panista de Nuevo León lanza su campaña "Papás a las discos" para que los padres y las madres acompañen a las discos a sus hijos y los amigos de sus hijos y los vigilen, y el gobierno de Monterrey exhibe, violando sus derechos humanos y constitucionales, a un grupo de parejas heterosexuales "sorprendidas in fraganti", y esto sólo en una quincena, para no mencionar la resistencia, compartida por la Secretaría de Salud, a las grandes campañas preventivas del sida, que son una necesidad nacional. En el siglo XIX los liberales cantaban: "De la remota playa, te mira con tristeza, la estúpida nobleza del mocho y el traidor". Hoy por mocho se entiende al fanático que no acepta la diversidad religiosa y las libertades legales y legítimas, pero "la playa remota" se acercó definitivamente.

"Muchas acciones de la derecha pueden ser sólo el anecdotario de la incapacidad de habitar en dos siglos al mismo tiempo (el XVII y el XXI), pero al lado de esto se halla la mochería neoliberal, la negación de los derechos de los trabajadores, el combate al laicismo. Y la respuesta de los sectores liberales y de izquierda ha sido muy restringida y todavía amortiguada. Se confía demasiado en la fuerza de la secularización, en el imposible retorno al medievo clerical (¡Todos tenemos cable!), en la liberalización promovida por las fuerzas del mercado, y así sucesivamente.

Tal vez sea así efectivamente, pero hace falta clarificar el panorama y reafirmar los valores democráticos y allí la importancia de la generación de la Reforma liberal, más actual que nunca. Ya no somos ni seremos liberales juaristas. Pero esto es así precisamente porque las libertades ganadas por el juarismo han permitido el desarrollo de la sociedad. Y las claves para entender la disputa cultural de la nación se hallan precisamente en la decisión de prohibir y de monopolizar las decisiones sociales que se enfrentan a la voluntad democrática que, no por debilitada o confundida, deja de representar el presente crítico y libertario".

-¿Cuáles podrían ser los héroes y las heroínas patrios de hoy?

-Los que, sin heredar grandes fortunas, ascienden laboralmente nada más por su capacidad, sin necesidad de influencias.

El otro mexicano

-Un tema ineludible. Fuimos testigos en tiempo real de los acontecimientos terroristas en Washington y Nueva York. Se ha hablado de una "globalización de los sentimientos". Esta idea y los efectos de sentirse parte del mundo, ¿cómo afectan la identidad de los mexicanos?

-La pregunta se contesta a través de comportamientos colectivos y no de respuestas inmediatistas. Sin embargo, y haciéndole un llamado a mi intuición, te diré que sí se produce un cambio, y en lo general muy positivo. En las últimas décadas se ha ampliado la identidad de los mexicanos, desterrándose en efecto lo fundamental del chovinismo, suprimiendo muchos elementos de la inhibición de los periféricos y normalizando la experiencia internacional. Se sigue siendo mexicano, pero otro tipo de mexicano. (Lo que no cambia es la política gubernamental, atenida en lo esencial a la idea de mexicano que tenía el virrey Calleja.) Ese mexicano rechaza a fondo el terrorismo y no admite, dentro de un discurso variado, que grupitos o gobiernos demenciales quieran imponer su criterio alegando "la justicia de la causa". Y esto vale para los terrorismos de la ETA, el ERI, los integristas argelinos, los autores de los atentados del 11 de septiembre y los que ordenan bombardear a la población civil, de Hiroshima en adelante. Insisto: la noción misma de víctima elimina la noción de culpabilidad. No hay víctimas culpables, ni victimarios cuya causa los redima.*

Pase de lista

La identidad nacional, esa "mezcla de historia, mitos, invenciones oficiales e invenciones colectivas", es revisitada por Carlos Monsiváis a sugerencia de Masiosare. Aquí el listado:


La Virgen de Guadalupe. El mito y la realidad psicológica y religiosa más profundos. Aquí se mezclan la nacionalización de la fe, el consuelo del mortal (muy verdadero para quienes lo experimentan) y el orgullo de la creencia que es más nuestra.

La Malinche. Un ser histórico al que se le adjudica la debilidad ante el invasor y el principio del bilingüismo. Era una villana perfecta, pero la americanización la jubiló o la extravió entre la multitud.

La Independencia de México. Una realidad contundente, no sólo porque la nación condiciona en altísimo grado a sus integrantes (del tono de voz a la gastronomía, pasando por las memorias específicas que incluyen a los Niños Héroes), sino porque sus límites están férreamente determinados por la independencia de otros países. O traten ahora de cruzar The Border con rapidez.

La Revolución mexicana. El mito más combatido o deteriorado, entre otras cosas por la variedad de tramas, batallas, situaciones trágicas, héroes, traidores, masas campesinas y caudillos que lo constituyen. No obstante su declive en el mercado de valores de la memoria colectiva, a la Revolución le quedan algunas propiedades muy sólidas: Zapata, Villa, Lázaro Cárdenas, Felipe Angeles, y los que sí creyeron en ella, al punto de morir por su causa.

La cultura nacional. Un concepto debatible pero un conjunto de obras, instituciones y creadores de importancia suficiente como para no volverlo prescindible aun en tiempos de la globalidad. ¿Cómo hacer a un lado los aportes del arte prehispánico, el arte virreinal, la poesía, Sor Juana Inés de la Cruz, los liberales de la Reforma, los poetas modernistas, y así sucesivamente? La cultura no es y nunca ha sido en rigor un dogma, no es un saber obligatorio, pero sí es la herencia con frecuencia magnífica que uno haría mal en perderse. Además, es o suele ser en última instancia la parte más cercana emotivamente de la cultura internacional, que sí es lo propio de todos nosotros.

El presidencialismo. El mito de la omnipotencia de un elegido sexenal, al que erosionan, niegan y ponen en ridículo los presidentes sucesivos. El presidencialismo es toda la decepción que nos queda luego de haber creído en el presidente en turno. Y es el conjunto de poderes del decepcionador al mando.

La nación. El compromiso colectivo a que se tiene derecho. La mitología benéfica y la mitología opresiva. Los usos y costumbres lamentables. Las tradiciones de solidaridad y riqueza cultural. El repertorio de anécdotas y frases. El depósito de orgullos de una memoria colectiva por lo común infiel. La sensación que se cubre de vanidad infinita cada vez que la Selección Nacional gana la Copa del Mundo.

El pueblo. La entidad afectuosa, colérica, ingenua y rendida que existía antes de La Gente y que no sobrevivió a su falta de hábitos adquisitivos.

El caudillo. Categoría jubilada por falta de temperamento de los líderes y de docilidad extrema de los gobernados.

El mariachi. El coro griego a la medida de las sensaciones contiguas de fiesta y duelo. Los creadores del reflejo condicionado que asocia el Son de la negra con el ánimo de fiesta y la gana de mentarle la madre al patrón.

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Mariachi
Dibujo personal

El PRI. La "esencia histórica" que duró 71 años y hoy es la rutina portátil capaz todavía de triunfos electorales, pero incapaz de atraer a sus filas a nadie que no sea (ya lo previno Roberto Madrazo) el mismísimo Carlos Cabal Peniche.

La Familia y la Madrecita Santa. Los componentes básicos que sobreviven a la crítica, a su propio comportamiento, a la modernidad a ultranza. "Y al día siguiente del fin del mundo, la Familia Mexicana se reunió para llevarle mañanitas a su Jefecita querida". ■

Dejame un postit! | Correo Jesús Ramirez Cuevas |Masiosare |Articulo |15.09.2001