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¿Por qué gustan las telenovelas?

40 años de melodrama en México 

Gerardo Zurita. La telenovela es un poco la quintaescencia del ser humano y en particular de nuestra idiosincracia. O sea, los mexicanos tenemos una serie de comportamientos que nos ponen como a flor de piel las emociones. Y de ahí viene a caer el espectador en la identificación de todas esas problemáticas que tiene en su vida cotidiana y que de alguna manera quiere revalorar.
Ana Ciocchetti. Exactamente por qué gustan es un poco un misterio, parte de la magia que tiene una telenovela, quizá es la exaltación de los sentimientos que provoca este melodrama en nosotros y la identificación con los personajes lo que nos haga no querer perdernos un solo capítulo de la telenovela en cuestión. También tiene que ver muchísimo con nuestra idiosincracia, con nuestra forma de vida y con nuestra forma de ver las cosas. De hecho el melodrama, que es un género no realista, exalta lo bueno en una forma sublime y lo malo en forma terriblemente perversa.
René Casados. No hay una respuesta acabada, si la conociéramos no tendríamos tantas suspicacias e incertidumbres por los ratings mismos, ni dudas sobre qué producir y cómo programar. La telenovela gusta porque sus historias reflejan el sentimiento de las masas y también porque los escritores, realizadores y productores, sobre todo, buscan fórmulas o propuestas atractivas en las historias y en las tramas que de alguna forma representen situaciones de aspiración y a veces hasta de identificación a quienes van dirigidas las telenovelas.

¿Es posible superar o romper los moldes establecidos de la telenovela tradicional?

René Casados. Creo que es posible, pero trataría de ser realista. No habría tanto una ruptura absoluta hacia una nueva propuesta. Lo que hay de acuerdo al talento, a la inteligencia y a la capacidad creativa de realizadores, productores y escritores son ciertas innovaciones que también son producto de los avances tecnológicos. Percibo que hay un cambio que se ha ido dando por lo que viene ocurriendo en nuestra sociedad que cada vez es más plural y participativa, más exigente.
Ana Ciocchetti. El melodrama tiene una estructura establecida. A lo que tiende la telenovela irremediablemente es a evolucionar en cuanto a su realización, a lo mejor no tanto en proponer temas originales. Creo que hay que hacer televisión de calidad porque el melodrama en sí es bastante atractivo; la lucha entre dos entidades ha sido siempre atractiva, y lo que sí es que mientras más se suavice y mientras más se matice más humana parecerá.
Gerardo Zurita. Hay dos elementos que quisiera agregar, que es la forma de contar el cuento. Además, creo que en este momento está en juego la capacidad de las televisoras para acercarse al público actual, lo que sí puede provocar muchos cambios en los argumentos de las telenovelas. Azteca tiene la preocupación de acercarse a la gente con la televisión.
Desde hace muchos años, gracias a Televisa, la telenovela en México ha sido muy sólida porque se difundió en muchas partes del mundo y eso es gracias al tiempo que se invirtió en eso. Ahora el reto es escuchar al público de hoy, no al de hace 20 años, sino al que está viviendo en las calles, al que le pasan accidentes, le roban, etcétera.

¿Cuál es la diferencia entre las telenovelas de Televisa y TV Azteca?

Ana Ciocchetti. No se puede estigmatizar a ninguna de las dos empresas. Creo que hay muchos productores tanto en una como en otra y cada uno de ellos tiene sellos distintos. Me parece que hay gente, tanto en Televisa como en TV Azteca, que propone y hace cosas corriendo un poquito más de riesgo que con las fórmulas ya probadas. También hay gente que no pretende innovar.
Me parece que éste es un buen momento para proponer cosas distintas, como sucedió con Nada personal, donde se decidió arriesgar un poco, haciendo cosas distintas. Lo maravilloso de esto es que, además, fue un buen negocio.

René Casados. Es necesario reconocer que hay propuestas que reflejan esa búsqueda: se ve en el manejo de la historia, en el lenguaje visual. Es una búsqueda que nosotros también tenemos. Realmente es imperativo mejorar contenidos y producir con mayor calidad.
Gerardo Zurita. Cada quien busca o pretende cosas distintas. Creo que la responsabilidad está en el ser humano que se atreve. Ojalá que al final de esta especie de "guerra" entre las televisoras, el telespectador salga ganando.

¿La telenovela es un producto diseñado especialmente para las mujeres?

Gerardo Zurita. No. Nosotros, en particular, buscamos llegar al más amplio público y nos hemos dado cuenta de que el espectador masculino, si la trama está bien realizada, por supuesto que estará pegado a la televisión igualito que la mujer, eso no es una cuestión de sexos, es una cuestión de identificación con las situaciones narradas.
Ana Ciocchetti. Creo que la sociedad irremediablemente avanza y las telenovelas se vuelven objeto de ser vistas en la medida en que interesan tanto al hombre como a la mujer. Lo importante es que entretengan en una forma digna para que puedan ser vistas por quien sea.
René Casados. Creo que esa asociación del género fue sólo al principio y luego cambió mucho.

¿No están demasiado segmentadas las telenovelas en aras de contar con muchos patrocinadores?

Ana Ciocchetti. Ese es un buen punto. Creo que hay que vender los proyectos y éstos deben estar patrocinados. Pero en lo que dura un comercial, tranquilamente las personas pueden cambiar de canal y luego regresar a vernos. Ese asunto no se va a poder cambiar, al menos por ahora.

Gerardo Zurita. Ahora la posibilidad que tiene el espectador de cambiar de canal y de irse a otros lugares es infinitamente diferente a la de hace diez años. Eso también es una evolución muy importante en cuanto a la competencia. Ahora la gente tiene la opción de decidir sobre más propuestas que antes.

¿Las telenovelas logran refle jar la complejidad de la sociedad mexicana?

René Casados. Ese es un punto central. Para abordar el fenómeno de la telenovela no puede desligarse de los nuevos valores del público mexicano y el contexto actual del clima social y político que se vive en este país. Creo que el camino indicado para entender las actitudes y los sentimientos de los llamados nuevos públicos está en función de comprender los factores de cambio que se han producido en México.
A nadie escapa que de hace varios años a la fecha en el ambiente de nuestro país hay frustración y decepción, inconformidad en muchos grados e impotencia; a veces incertidumbre generalizada. Y evidentemente que si no se obedece a esa realidad que manda y demanda, hay un desfase. Estamos muy claros de ello y estamos trabajando. No podemos divorciarnos de la realidad, no podemos ir a contrapelo de la misma.
Gerardo Zurita. La televisión en México tiene una historia muy clara para todos nosotros que fuimos educados en esa realidad. Ahora las circunstancias han provocado que estemos personas de dos televisoras en este foro. Ambas tenemos muchas diferencias y qué bueno, el campo de la competencia es responsabilidad de cada quien.
Pertenecí a Televisa hace muchos años y siempre he creído que lo más importante para una televisora es que escuche al público y creo que Televisa en muchos momentos dejó de escuchar al público. Es decir, hizo una fórmula, le funcionó perfectamente y se sentó ahí. Ahora hay que caminar adelante o quedarse sentado.
René Casados. La problemática de la mayoría de las instituciones es precisamente esa, que hubo momentos de atonía, de diálogo de sordos, que ya es decir demasiado, de monólogos. Donde lo que se dejó por falta de sensibilidad e inteligencia es precisamente no atender a los públicos, no estar en diálogo y en estrecha comunicación. Esa es la problemática de las instituciones políticas, de las iglesias y de las corporaciones como Televisa; esa es la problemática de gobiernos instituidos. No saber ni conocer sobre sus votantes, clientes en nuestro caso: no entender a quienes le cambian de un canal a otro. Y bienvenido el cambio. A lo macho, qué bueno que ya hay vidas que no transcurren en el Canal 2, en la mañana, a mediodía y en la noche. Eso es mucho más que saludable. Eso no es retórica, la respuesta está en gran medida en la responsabilidad de los medios y sobre todo en cómo están presionando los públicos.

¿Cuáles son las telenovelas que más les han gustado? Por cierto, ¿son las que mayor rating han tenido?

Gerardo Zurita. Como productor mi gusto no es la referencia, como productor empujo los proyectos que me gustan, a lo mejor son éxitos o fracasos. Nosotros hemos tenido en las manos proyectos que nunca pensamos que llegaran a ser lo que fueron en su momento porque las circunstancias se dieron alrededor de ellos y los cobijaron. Otros proyectos podrían no haber recibido esa respuesta pero cumplieron las expectativas que yo tenía como productor.
Ana Ciocchetti. Creo que una buena producción siempre tendrá rating. Recuerdo Los ricos también lloran o Cuna de lobos. Eran de buena calidad y fueron vistas por millones de personas.
René Casados. Es difícil contestar esa pregunta considerando los 40 años de producción de la telenovela en México. A mí me gustó la primer telenovela, Senda prohibida, también Gutierritos o la telenovela histórica de los 60, desde La Constitución hasta La tormenta. En los 70 la que hice con Humberto Zurita, Muchacha de barrio y luego Extraños caminos del amor. En los 80 me gustó La gloria y el infierno, Cuna de lobos, algunas otras que se escapan, que son muchas. Me gustó la telenovela de Epigmenio y la técnica narrativa de esta obra suya que está al aire.
El rating es un fenómeno muy nuevo, creo que en toda esta cauda de telenovelas ha habido muchas sin ningún atributo o muy pocos. Y hay otras que han conjugado contenido atractivo y buena propuesta melodramática  ■

Dejame un postit! | Correo *** |Periodico: Etcétera |Articulo |30.04.1998