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Sombras y (pocas)luces del cine en México

Una retrospectiva de los últimos diez años (1988-1998) - Este articulo fue escrito en 1998.
Vease bibliografia de este articuloBibliografia
Documentos internos de CANACINE.
Espectadores en la República Mexicana durante 1988-1997.
Películas estrenadas de 1988-1997.
Estrenos películas mexicanas durante 1991 a 1997.
Cines inscritos durante el periodo de 1987-1997.
Películas taquilleras durante 1988-1997.
Producción durante 1988 a 1997.
Películas taquilleras hasta julio de 1998.
Perfil económico de la industria cinematográfica de 1984 a 1988.
Memoria 1989-1994 del Instituto Mexicano de Cinematografía. México, 1994.
Informe de actividades anuales del Instituto Mexicano de Cinematografía de 1988 a 1997.
Revista Mexicana de Comunicación, Núm. 47 (febrero-marzo de 1997) y Núm. 52 (enero-febrero de 1998).
Reforma, 4 y 24 de junio de 1994, 26 de junio de 1995 y 15 de agosto de 1998.
El Nacional, 12 de agosto de 1998. 
Expansión, 9 de octubre de 1996.
Milenio, Núm. 27, 2 de marzo de 1998.
Enciclopedia Hispánica. Libros del Año 1989, 1990, 1991, 1992, 1993, 1994 , 1995, 1996, 1997 y 1998.
Enciclopedia de México. Todo México 1995 y 1996.
"Le cinema mexicain". Cinema/Pluriel. Centre George Pompidou, París, 1992.
Ayala Blanco, Jorge. La eficacia del cine mexicano. Entre lo viejo y lo nuevo. Grijalbo, México, 1994.
García, Gustavo y Coria Felipe. Nuevo cine mexicano. Ed. Clío, México, 1997.
Viñas, Moisés. Índice cronológico del cine mexicano. Dirección General de Actividades Cinematográficas/UNAM, México, 1992.
Mahieu, José Agustín. Panorama del cine iberoamericano. Ediciones de Cultura Hispánica, Madrid, España, 1990.
CD ROM, Televicine Interactive Movie Guide 1997.

Desde entonces las cosas se cambiaron un poco mas :). Es suficiente para uno a pensar en los exitos del cine mexicano en los ultimos años 2005 - Breves noticias del cine mexicano en 2005 (I) y 2007 - Mexicanos nominados a Oscar 2007

La historia de los últimos 10 años del cine en México es como la de muchas otras industrias que no son consideradas estratégicas en el país. Durante ese lapso, la industria fílmica nacional fue desmantelada después de años de un proceso de declive que en 1993, durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, culminó con la venta de la exhibidora estatal Compañía Operadora de Teatros SA (COTSA), la reducción de los estudios Churubusco y la liquidación dos y tres años antes de las quebradas empresas distribuidoras Continental de Películas, Nuevas Distribuidoras de Películas y Películas Mexicanas, así como de Publicidad Cuauhtémoc, las productoras Corporación Nacional Cinematográfica (CONACINE), Compañía Nacional de Cine y Teatro (CONACITE), y el Banco Cinematográfico, cuyas funciones fueron, en teoría, absorbidas por el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE). 

De esa manera, la producción de filmes mexicanos se quedó de un día para otro sin el gran cobijo estatal al que malamente se había acostumbrado y del que había gozado desde que el gobierno de Luis Echeverría decidió tomar por completo el control del cine.

El propio Instituto explicaba su estrategia: Se reestructura el sistema cinematográfico paraestatal mediante la desincorporación, disolución y/o liquidación de empresas que habían cumplido su cometido y que poco podían aportar a las nuevas realidades del quehacer cinematográfico del mundo y de nuestro país. El hecho es que el IMCINE, según afirmó su primer director, el hoy fallecido cineasta Alberto Isaac, carecía "de los instrumentos para realizar sus planes debido a limitaciones de tipo económico y financiero". 

La inflación durante estos 10 años subió 521.12% de acuerdo al Índice Nacional de Precios al Consumidor. Tomando en cuenta este factor, hoy con el 521.12% integrado, una película que en 1988 valía 993 mil pesos, costaría cinco millones 173 mil pesos. Pero los precios del cine han sobrepasado tal porcentaje. Actualmente una cinta mediana cuesta alrededor de un millón 800 mil dólares, es decir, 18 millones de pesos con el tipo de cambio a 10 pesos, lo que indica que la inflación del cine ha sido de casi mil 800%.

Además, cada peso ganado en taquilla se reparte entre el distribuidor que se lleva la mayor tajada del pastel, el exhibidor, los impuestos y el productor quien es el que menos gana: cerca del 12%. Esta situación es otro factor que impide que la industria pueda crecer.

Los altos costos y el descenso de la asistencia del público a las salas de cine, hicieron que floreciera el videohome. En 1997 se hicieron 25 largometrajes en 35 milímetros y aproximadamente 21 videohomes (esta cifra sólo contempla los trabajos notificados a la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica). Con un presupuesto bajo, ese formato constituyó la opción ideal de los antiguos productores de sexycomedias y de las cintas de acción a la mexicana.

Según la Ley Federal de Cinematografía, expedida el 29 de diciembre de 1992, el porcentaje de pantalla para las producciones nacionales debía descender del 50 al 10% a partir de 1998. Anteriormente, el cine mexicano apenas alcanzaba a cubrir el 30%. Esta medida, según el crítico e investigador José Felipe Coria, provocó la desbandada de productores privados: "Entre 1990 y 1991 se desplomó la producción en un 75%". 

Roberto Jenkins, directivo de Cinemark de México, afirmó que "la asistencia a los cines podría incrementarse en un 50%, si en la cartelera se ofrecieran más películas mexicanas", pero la realidad es que de 1988 a 1997 se estrenaron en total tres mil 57 películas, de las cuales mil 807 (59%) provenían de Estados Unidos, y 565 (18.4%) de México. 

La devaluación de diciembre de 1994 empeoró las cosas. La crisis del país no sólo afectó a la industria sino también al espectador. En agosto de 1988, el salario mínimo nacional era de ocho pesos, mientras que 10 años después ascendía a 30.20. El incremento porcentual fue de 277.50%, es decir 243.62% menos de lo que aumentó la inflación. Si a eso se le suma que el precio en taquilla fue liberado en 1993 medida por demás sana, la situación para el espectador no fue fácil. Un boleto en 1988 costaba un peso con seis centavos; actualmente es de 25 pesos, es decir, el incremento fue del dos mil 500% en promedio.

Pero además, el público mexicano dejó de ir al cine por el pésimo estado de las salas y porque le perdió la confianza y el gusto a su propio cine. Agotado el género hasta el tedio, películas como Los verduleros (1985) de Adolfo Martínez Solares y sus secuelas, por las que Alfonso Zayas fue el actor más taquillero de 1986 a 1989, o como Las calenturas de Juan Camaney de Alejandro Todd, o El rey de las ficheras1 y 2 de Víctor Manuel El Güero Castro, le dieron una muy mala fama al cine nacional, de la que todavía no puede zafarse. 

En 1988, con una población de 82 millones 721 mil habitantes, se vendieron 302 millones de boletos. En 1997, con 94 millones 732 mil 320 habitantes, hubo 95 millones de entradas.

En el terreno de la exhibición, los empresarios del ramo se quejan de no poder deducir el IVA en sus gastos, salvo los correspondientes a alimentos y bebidas. Además, los exhibidores pagan a los gobiernos estatales entre el 6 y el 8% de los ingresos brutos en taquilla por concepto del impuesto sobre espectáculos públicos; el 40% de la recaudación se lo lleva el distribuidor. Aunque el número de salas en el país ha bajado de 1988 a la fecha, es constante el crecimiento de empresas como Cinemark, Cinemex, Organización Ramírez la única 100% nacional, y United Artists. En 1988 había dos mil 384 cines, y en 1997, mil 842.

¿Y en dónde está el nuevo cine?

El término nuevo cine mexicano ha sido utilizado al menos dos veces en la historia del cine nacional: en los sesenta, con el primer concurso de cine experimental, y en los noventa. Usando el apelativo para describir la entrada de una nueva generación al quehacer cinematográfico, más que para definir una corriente o movimiento, el nuevo cine mexicano iniciado en el sexenio salinista, se dice, inició con Rojo amanecer, dirigida por el experimentado cineasta Jorge Fons.

Así, las películas de directores como Carlos Carrera, Luis Estrada, Daniel Gruener, Alfonso Cuarón, Carlos Marcovich, Guillermo del Toro, Dana Rotberg, Francisco Athié, Bussi Cortés y realizadores como María Novaro, José Luis García Agraz, Alberto Cortés, Nicolás Echevarría y Óscar Blancarte, han formado parte del nuevo cine mexicano, sin olvidar los trabajos de los veteranos Alfonso Arau, Jaime Humberto Hermosillo, Gabriel Retes, el propio Fons y Arturo Ripstein .

Sin una industria detrás, con funcionarios de paso en el IMCINE, sin estrategias eficientes de distribución y exhibición, y compitiendo con los millonarios presupuestos de producción y promoción de las cintas hollywoodenses, a partir de los noventa el cine en México se convirtió en un cine del milagro, del triunfo personal, de esfuerzos aislados de cada cineasta por levantar su proyecto.

Y aunque no ha habido el número de películas que permita que la industria se retroalimente, el cine ha sido reconocido en festivales internacionales como los de Cannes, Venecia y Berlín.

Ante la escasísima producción de largometrajes, se llegó a decir que el cortometraje era el que sostenía al cine mexicano, no sólo por la cantidad sino por la calidad de los filmes. De 1988 a 1997, se realizaron poco más de 70 de esas cintas a partir del impulso que le dio la administración de Ignacio Durán Loera y Pablo Baksht Segovia, al frente de la Dirección de Cortometraje del IMCINE.

Con las enormes variantes que pueden tener en cuanto a género, riesgo, profundidad e inteligencia, películas como Retorno a Aztlán de Juan Mora, Cabeza de Vaca de Nicolás Echevarría, Ciudad de ciegos de Alberto Cortés, El bulto de Gabriel Retes, La tarea de Jaime Humberto Hermosillo, Rojo amanecer de Jorge Fons, Lolo de Francisco Athié, Sólo con tu pareja de Alfonso Cuarón, Dos crímenes de Roberto Sneider, Sin remitente de Carlos Carrera, Cronos de Del Toro, Desiertos mares de José Luis García Agraz, Por si no te vuelvo a ver de Juan Pablo Villaseñor, El callejón de los milagros de Jorge Fons, Principio y fin de Arturo Ripstein, y Como agua para chocolate de Arau, demuestran que aun en medio de la nada es posible hacer buen cine y llegarle al público sin dejar de lado las propuestas y las buenas ideas.

1988

Corría el año y mientras las películas de ficheras y de la frontera daban sus últimos coletazos, el cine hiperviolento llegaba a su clímax con películas como Violador infernal y La venganza de los punks, ambas de Damián Acosta. Éstas y otras cintas fueron censuradas y enlatadas hasta que en 1990 se autorizó su proyección, aunque a la hora de exhibirlas se les trató como cintas porno. Masacre en el río Tula (1986) de Ismael Rodríguez hijo, no logró la autorización hasta mucho tiempo después, y Durazo: la verdadera historia de Gilberto de Anda se estrenó hasta 1991.

Durante 1988, la autorización de Rojo amanecer cinta de Jorge Fons que abordaba por primera vez el tema de la masacre de Tlatelolco sufrió un extraño retraso. El guionista Xavier Robles recurrió a la SOGEM, que a su vez interpuso un amparo en contra de la Dirección de Cinematografía. Los funcionarios alegaron que todo se había debido a un simple retraso por razones burocráticas; los realizadores denunciaron intento de censura; lo cierto es que el alboroto, una vez autorizada por el propio Javier Nájera, director deRTC, le generó muy buena taquilla a la cinta que más tarde fue señalada como la iniciadora del llamado nuevo cine mexicano de los noventa.

La película de Alberto Isaac Mariana Mariana, rodada en 1986 pero estrenada en 1988, se llevó siete Arieles incluyendo los de mejor película y mejor director. Lo que importa es vivir de Luis Alcoriza, también de 1986, ganó el Premio Goya en la categoría de película extranjera. 1988 fue el último año en que la ceremonia del Ariel se llevó a cabo en la Cineteca Nacional.

1989

Diciembre fue un mes de cambio para el cine mexicano: Ignacio Durán Loera sustituyó al escurridizo Enrique Soto Izquierdo nunca estaba para ningún cineasta en la dirección del IMCINE. Anteriormente, el presidente Salinas de Gortari había anunciado la creación del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA) y al frente de éste, a Rafael Tovar y de Teresa. El Consejo sería un organismo descentralizado de laSEP, entre cuyas actividades estarían la producción y exhibición cinematográfica. ElIMCINE creado en 1983 quedó en manos del CNCA.

Entre las películas producidas ese año fuera del esquema de subsidios estatales estuvieron: Santa sangre de Alejandro Jodorowski; Intimidad, ópera prima de Dana Rotberg; Intimidades en un cuarto de baño de Jaime Humberto Hermosillo y Rosa de dos aromas de Gilberto Gazcón, basada en la obra de Emilio Carballido.

En la entrega del Ariel, trasladada al cine Diana, Esperanza de Sergio Olhovich entonces miembro de la Comisión de Premiación, aunque sin derecho a voto por razones obvias se llevó ocho premios. 

1990

Para el cine, 1990 significó el inicio del desmantelamiento formal de la industria fílmica. Se liquidaron las empresas productoras estatales CONACINE yCONACITE I y II. Antes, "como parte de la política de modernización de la estructura administrativa del sector público, se habían liquidado las empresas distribuidoras Continental de Películas, Nuevas Distribuidoras de Películas, y Películas Mexicanas la vendedora de filmes nacionales al extranjero, así como Publicidad Cuauhtémoc; y el IMCINE absorbió las funciones que éstas venían desarrollando", según aparece en el informe de actividades del IMCINE, enero-diciembre de 1990.

En octubre se desenlató, después de 30 años, la película de Julio Bracho sobre la novela homónima de Martín Luis Guzmán: La sombra del caudillo. La cinta se exhibió mal y sin publicidad. Por su parte, Rojo amanecer se estrenó con éxito en julio, después de ganar el Premio Especial del Jurado en el Festival de San Sebastián. 

Después de 35 años, la ceremonia de la entrega del Ariel se llevó a cabo nuevamente en el Palacio de Bellas Artes, donde Goitia de Diego López obtuvo siete premios.

Ese año, diversas cintas mexicanas participaron en 45 festivales internacionales, y se obtuvieron 13 premios: cinco para corto y ocho para largometraje.

En el Palacio de Bellas Artes se instaló la exposición "Artes la exposición. Re-visión del cine mexicano", la cual después se mantuvo itinerante hasta 1995, y viajó por Colombia, Venezuela, Chile, Argentina y Brasil para luego ir a Bélgica y España. Se realizó además el Primer Festival de Escuelas de Cine del Mundo en el Centro Cultural Cinematográfico.

1991

Pese a la supuestamente próspera economía del país, el cine no registró un repunte, al contrario: disminuyó bastante. Aun así, 1991 es considerado un buen año por la calidad de las películas que se concretaron. Cuando se cumplía el 60 aniversario del cine sonoro en México, se desenlató, después de seis años, la película El secuestro de un policía de Alfredo B. Crevenna, cuyo título original era El secuestro de Camarena.

Algunas de las películas hechas sin el apoyo del Estado fueron: La tarea de Jaime Humberto Hermosillo; Anoche soñé contigo de Marysa Sistach; Latino Bar de Paul Leduc; La mujer del puerto de Arturo Ripstein cuarta versión de la cinta que hiciera Julio Bracho en 1930 que hasta la fecha no se ha estrenado, y El bulto de Gabriel Retes.

El IMCINE estrenó 11 películas que en total fueron vistas por dos millones de espectadores. 

Cabeza de Vaca de Nicolás Echevarría, la aventura del conquistador Álvar Núñez Cabeza de Vaca en México, ganó el gran premio del Festival de Biarritz; Danzón de María Novaro participó en el Festival de Cannes y fue premiada en el Festival Latino de Nueva York; La mujer de Benjamín de Carlos Carrera recibió un premio en Montreal y en La Habana. En ese año, México participó en 72 festivales y obtuvo 25 premios: 21 para largo y cuatro para cortometraje.

Rojo amanecer de Jorge Fons fue la mejor película del año al obtener nueve Arieles. Por primera vez, en la Muestra de Cine Mexicano de Guadalajara se otorgaron premios. Ese año el Premio del Público lo obtuvo La mujer de Benjamín, y el Premio Dicine, Cabeza de Vaca. La tarea fue la película elegida para buscar una nominación al Óscar en la categoría de Película Extranjera.

1992

Por fin, después de mucho pedirlo la comunidad cinematográfica, el gobierno decidió poner fin al control de precios sobre el boleto de taquilla. Se sometió a análisis el anteproyecto de la iniciativa de Ley Federal de Cinematografía y en octubre se firmó un acuerdo de coproducción entre México y Francia en París, con lo que las películas producidas bajo este convenio tendrían doble nacionalidad. La primera cinta que se coproduce es un documental sobre la frontera norte: La línea de Ernesto Rimoch.

Entre las cintas producidas independientemente del IMCINE, estuvieron La tarea prohibida de Jaime Humberto Hermosillo y El imperio de los malditos de Cristian González con Humberto Zurita.

Los cortos más relevantes producidos en el año dentro de un nuevo impulso al formato proveniente de la Dirección de Cortometraje del IMCINE, dirigida por Pablo Baksht fueron El héroe de Carlos Carrera, Me voy a escapar de Juan Carlos de Llaca, y Otoñal de María Novaro.

En la entrega del Ariel, la película triunfadora de la noche fue Como agua para chocolate de Alfonso Arau, que se llevó 11 premios incluyendo el de Mejor Película. En la Muestra de Guadalajara, esa película también obtuvo el Premio del Público. El Premio Dicine y el de la Crítica Internacional por primera vez entregado fue para Ángel de fuego.

Las películas mexicanas participaron en 84 festivales y consiguieron 32 premios. Destaca la gran retrospectiva compuesta por 120 títulos que el centro artístico y cultural Georges Pompidou de París dedicó a la cinematografía nacional.

Es importante señalar que durante 1992, cerraron 189 compañías productoras en el país.

1993

El 18 de julio, el Estado remató un paquete de medios cuya venta total sumó 645 millones de dólares, 205 millones más de los esperados en el que se incluía a COTSA y los canales 7 y 13. Alberto Saba, socio de Ricardo Salinas Pliego, era el nuevo dueño de COTSA. De esa manera, se perdían las salas dedicadas al cine mexicano, por lo que las películas nacionales quedaron a merced de las presiones de las millonarias compañías distribuidoras norteamericanas. La nueva COTSA, entregada en pésimas condiciones a nivel de instalaciones y de tecnología, en su primer año cerró 100 de las más de 200 salas de la cadena. Luego, como distribuidora, se dedicaría a distribuir mayoritariamente cine porno en video. 

Inicia el proceso de modernización de los Estudios Churubusco, que fueron reducidos a la mitad para construir el Centro Nacional de las Artes. Renuncia Marco Julio Linares a la dirección de los Churubusco en desacuerdo con tales medidas y es sustituido por el realizador Diego López. 

Televicine queda bajo la dirección del francés Jean Pierre Leleu, quien durante su gestión impulsaría la producción de películas de calidad como Sin remitente de Carlos Carrera, Salón México de José Luis García Agraz, Sobrenatural de Daniel Gruener, y Entre Villa y una mujer desnuda de Sabina Berman e Isabelle Tardan. Aunque también durante su gestión se produjeron La risa en vacaciones 6 y La papa sin catsup.

Amores sensuales fue el primer largometraje de 35 milímetros de sexo explícito, exhibido públicamente en la Ciudad de México. Traficantes de sexo (1994) de Ángel Rodríguez Vázquez fue la primera cinta porno de 35 milímetros, hecha en México, autorizada.

Ese año Carlos García Agraz realiza Algunas nubes, la frustrada serie de adaptaciones de las novelas policiacas de Paco Ignacio Taibo II, que iba a constar de 10 cintas, pero que sólo alcanzó para tres; las otras dos fueron Días de combate y Amorosos fantasmas, también dirigidas por García Agraz.

Entre los cortos producidos en el año destacan El abuelo Cheno de Juan Carlos Rulfo, Peor es nada de Javier Bourges y Ponchada de Alejandra Moya.

El éxito internacional de Como agua para chocolate fue incuestionable al recaudar a nivel mundial cinco millones 500 mil dólares, en comparación con fracasos en taquilla de películas como Kino de Felipe Cazals.

Cronos obtuvo nueve Arieles y el Premio de la Semana de la Crítica en Cannes; y Principio y fin ganó la Concha de Plata en el Festival de San Sebastián. Javier Bourges se hizo acreedor al Óscar estudiantil por El último fin de año. En la Muestra de Guadalajara, el Premio del Público fue para Novia que te vea, el de Dicine para Cronos y el de la Crítica Internacional para Lolo.

1994

En febrero se inició la construcción de los primeros complejos de exhibición Cinemark en Aguascalientes y Monterrey. La empresa transnacional obtuvo la concesión de las salas del Centro Nacional de las Artes. 

A partir de ese momento comenzó a generalizarse la división en salas pequeñas de los grandes palacios cinematográficos, para tener una mayor oferta de películas y por consiguiente mayor público potencial. El levantamiento de las restricciones legales que controlaban la exhibición de la pornografía dura, hizo que este género se popularizara, al grado de que, según la hoy extinta revista Dicine, el 25% de las películas estrenadas en 1995 eran pornográficas.

De manera independiente se realizó Dulces compañías de Óscar Blancarte. En tanto, Televicine hizo Mujeres insumisas de Alberto Isaac, Salón México de José Luis García Agraz y Sin remitente de Carlos Carrera. 

En el rubro de los cortos, destacaron El árbol de la música de Sabina Berman, Un volcán con lava de hielo de Valentina Leduc, Un pedazo de noche de Roberto Rochín y De tripas corazón de Antonio Urrutia. 

La reina de la noche formó parte de la selección oficial de Cannes 94. Los vuelcos del corazón ganó el primer Globo de Oro en el Festival de Nantes. El héroe obtuvo la Palma de Oro en Cannes como mejor cortometraje y el Ariel en la misma categoría. En la entrega del Ariel la mejor película fue Principio y fin. Novia que te vea, basada en la novela de Rosa Nissan, se llevó el Ariel al mejor guión y otros cuatro más. En la Muestra de Guadalajara, el Premio del Público fue para Hasta morir y el de Dicine y de la Crítica Internacional para Principio y fin.

1995

El error de diciembre y el alza del dólar trajeron una grave descapitalización al cine. Además, en febrero Ignacio Durán Loera, que dentro de lo posible había optimizado los recursos financieros y humanos del IMCINE, fue sustituido por Jorge Alberto Lozoya, cinéfilo, pero diplomático de carrera. La administración de Durán Loera fue cuestionada porque se dijo que durante ese tiempo, el IMCINE sólo apoyó a los amigos de Durán o de los miembros del Consejo Consultivo.

En mayo, la empresa exhibidora Cinemex se asoció con el banco PJ Morgan y en agosto estableció su primer complejo en la Ciudad de México. La compañía mexicana Organización Ramírez abrió, a fin de enfrentar la competencia, su primer multiplex bajo el nombre de Cinépolis. El boleto de taquilla alcanzó los 20 pesos y los nuevos complejos empezaron a atraer a la clase media que había dejado de ir al cine por las pésimas condiciones de las salas. Los cines populares, en cambio, empezaron a cerrar al no poder sostenerse con boletos de cinco pesos. De ahí, el videohome tomó una fuerza importante. Ante los exorbitantes costos de los insumos cinematográficos, los antiguos productores de cine popular optaron por este medio para seguir produciendo sexycomedias, thrillers policiacos y alguna que otra historia de denuncia política.

Después de año y medio, los estudios Churubusco terminaron la primera etapa del denominado "Proyecto de modernización". En septiembre se creó la Comisión de Filmaciones a fin de promover la producción de películas mexicanas y extranjeras en los escenarios naturales y arquitectónicos del país. Con el acuerdo de exhibidores y distribuidores, se creó el Circuito de Calidad para proyectar exclusivamente películas no comerciales.

Según la revista norteamericana Variety, México compró en 1995, con todo y el peso devaluado, películas estadunidenses por un total de 125 millones de dólares, lo que situó a nuestro país en el onceavo lugar en la lista del consumo mundial de ese tipo de cintas. 

La precaria situación del cine en México obligó a realizadores talentosos como Alfonso Arau, Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro a emigrar a Estados Unidos en busca de recursos para filmar. Luis Mandoki el primero en irse a Hollywood hace en 1993 Cuando un hombre ama a una mujer; Arau, en 1994, Un paseo por las nubes; Cuarón, en 1995, La princesita; y Guillermo del Toro, hasta 1997, Mimic.

Aprovechando el Tratado del Grupo de los Tres (G-3) entre México, Colombia y Venezuela, productores de los tres países entre los que se encontraban Gabriel Retes, Alejandro Pelayo, Ciro Durán (colombiano) y Carlos Azpurua (venezolano) se unieron para coproducir películas. La primera realizada bajo tal marco, en 1996, fue La nave de los sueños de Durán.

En 1995 Televicine, por su parte, produjo Una papa sin catsup de Sergio Andrade, Tres minutos en la oscuridad de Pablo Gómez Sáenz, Sobrenatural de Daniel Gruener, y Entre Villa y una mujer desnuda de Sabina Berman e Isabelle Tardan. 

En cuanto a los cortos, se realizaron ¿Qué hora es? de Pilar Pellicer, Planeta Siqueiros de José Ramón Mikelajáuregui, La tarde de un matrimonio de clase media en coproducción con la Universidad Iberoamericana de Fernando León, Cuatro maneras de tapar un hoyo de Jorge Villalobos y Guillermo Rendón. También se filmó El círculo eterno, documental de Alejandra Islas sobre Sergei Eisenstein, coproducido con Canal 22, que al año siguiente fue nominado al Emmy Internacional en la categoría de documental de arte. 

La película de Carlos Carrera Sin remitente fue estrenada en la LII Muestra de Venecia. El corto Del otro lado del mar de Marcela Arteaga obtuvo el primer lugar del Festival de Cine de Estudiantes de Nueva York, y El callejón de los milagros recibió una mención en el Festival de Berlín. El árbol de la música fue designado el mejor cortometraje en el Festival Internacional de Cine Infantil de Chicago. El abuelo Cheno se hizo acreedor al Danzante de Plata por ser el mejor documental en el XXIII Festival de Cine de Huesca, España.

El callejón de los milagros, postulada en 18 de las 22 categorías del Ariel, ganó 11 premios incluyendo mejor película, director, actriz y guión. En la Muestra de Guadalajara, el Premio del Público fue otra vez para El callejón de los milagros, y el de Dicine y de la Crítica Internacional para La mujer del puerto. La cinta de Jorge Fons fue seleccionada para representar a México en los Premios Goya de España, y para participar en los Óscares. Antes había ganado la Espiga de Plata en el Festival de Valladolid.

1996

En abril, la Cineteca Nacional, creada en 1974 para preservar y promover la memoria cinematográfica de México, quedaba por fin en manos de la SEP, una instancia dedicada a la educación y a la cultura y no, como estaba, dentro de la Secretaría de Gobernación cuya función se centra en cuestiones de seguridad nacional, con todas las implicaciones de censura y control que ello significaba para la actividad fílmica.

El 6 de agosto de 1996 se celebraron los 100 años del cine mexicano, con una fiesta privada en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, donde se exhibieron las primeras vistas filmadas por los hermanos Lumiére y por su enviado Gabriel Veyre, justo como se hiciera 100 años atrás, con Porfirio Díaz. Tal festejo provocó malestar entre los cineastas, que se preguntaban las razones de conmemorar de esa manera y en esa fecha, cuando la producción de la primera cinta en México fue hasta 1897.

En septiembre, el cineasta Diego López fue designado nuevo director del IMCINE, en sustitución de Jorge Alberto Lozoya, quien fue nombrado a su vez embajador en Israel. Lozoya recibió duras críticas por considerársele ajeno al cine, además de que se le cuestionaron los numerosos viajes que hizo y que, se dijo, eran injustificados.

Entretanto en Televicine Jean Pierre Leleu es sustituido por Roberto Gómez Bolaños, Chespirito. Se realiza el Primer Festival de Cine Francés en México.

Televicine filma las que habrían de ser las últimas de la taquillera pero vacua serie: La risa en vacaciones 7 y La super risa en vacaciones 8 de René Cardona hijo. Además hace Última llamada de Carlos García Agraz, Elisa antes del fin del mundo de Juan Antonio de la Riva, y Un baúl lleno de miedo de Joaquín Bissner. Alta Tensión de Rodolfo de Anda, Las delicias del poder de Iván Lipkies y Fibra óptica de Francisco Athié, fueron producciones independientes.

Destacan los cortos Pronto saldremos del problema de Jorge Ramírez, Desde adentro de Dominique Jonard, Adiós mamá de Ariel Gordon (cuyo guión fue el ganador del Tercer Concurso de Guiones de Cortometraje), y Roma-Mérida de Jorge Villalobos. 

Ante los precarios presupuestos nacionales, continuó la tendencia a coproducir con otros países.

Aprovechando los jugosos precios en pesos devaluados, la primera película estadunidense que llegó a México ese año fue Romeo y Julieta de Baz Luhrman, y la última, pero la más importante, fue Titanic de James Cameron. Con un costo de más de 100 millones de dólares, se estima que tal película dejó al país, de acuerdo con la Secretaría de Turismo, una derrama económica de 50 millones de dólares por concepto de "hospedaje, alimentación, telefonía, renta de equipo, vehículos y otros servicios", y 700 mil directos a los Estudios Churubusco. Especialmente para este filme, se construyeron los estudios "Baja", en El Rosarito, Baja California, donde se hizo el escenario submarino más grande del mundo: 200 por 70 metros de extensión.

Con la presencia del Presidente Ernesto Zedillo y la ministra de Educación y Cultura de España, Esperanza Aguirre Gil de Viedma, se inauguró, en el Palacio de Bellas Artes, la magna exposición titulada "¡Buñuel! La Mirada del Siglo", proveniente del Museo de Arte Reina Sofía de Madrid.

El cine mexicano recibió 31 premios internacionales: 17 para largometrajes y 14 para cortometrajes; y participó en los festivales de Cannes, Venecia, Montreal y San Sebastián. El mexicano Emmanuel El Chivo Lubezki fue nominado para el Óscar en la categoría de Mejor Fotografía por su trabajo en La princesita. Por su parte, La tarde de un matrimonio de clase media y Cuatro maneras de tapar un hoyo, participaron en la Semana Internacional de la Crítica y en la Selección Oficial de Cortometraje del Festival de Cannes, respectivamente. 

Por su parte, Profundo carmesí rompió todas las expectativas al ganar en la Muestra de Venecia tres Osellas de Oro por guión, ambientación y música, además del Gran Premio del Festival de Biarritz. En Huelva se le rindió un homenaje a Ripstein y en La Habana, la cinta ganó los Corales por mejor película, director y música. El premio de la prensa extranjera también se le otorgó al cineasta mexicano.

Para disputarse el Óscar y los premios Goya 1997, en la categoría de mejor película extranjera, la Academia Mexicana de Ciencias y Artes Cinematográficas eligió a Entre Villa y una mujer desnuda y a Sin remitente, respectivamente.

En la Muestra de Cine Mexicano de Guadalajara, El anzuelo se llevó los premios Dicine y de la Crítica Internacional, mientras que Entre Villa y una mujer desnuda se llevó el del público.

En los Arieles, Mujeres insumisas, dirigida por Alberto Isaac y producida por Televicine, reunió 16 nominaciones pero sólo ganó dos premios; Sin remitente, también de Televicine, recibió cuatro de 14 nominaciones, incluyendo el de Mejor Película. Ésta fue la primera vez que producciones de la empresa de la familia Azcárraga se inscribieron para competir por el Ariel. Ese año se estrenaron 22 películas nacionales. 

1997

El hecho de mayor trascendencia fue el otorgamiento, por parte del gobierno federal, de 135 millones de pesos para el Fondo de Producción Cinematográfica: un instrumento de apoyo a la producción de cine que respondió a la demanda de cineastas de materializar acciones que favorecieran y articularan la reactivación del cine mexicano.

Además, el valor e importancia del cine fue reconocido al designar al director Arturo Ripstein Premio Nacional de las Artes. Sin embargo fue aplazada la aprobación de las reformas a la Ley de Cinematografía y su respectivo reglamento por parte de la Cámara de Diputados. Un día después de que el Presidente Zedillo entregara 100 millones de pesos más a los 35 con los que ya contaba el Fondo, el abogado Eduardo Amerena hombre de confianza de Tovar y de Teresa fue nombrado sorpresivamente nuevo director del IMCINE.

Asimismo llamaron la atención las declaraciones de Lee Collins, coordinador de escenografía de la cinta Titanic, a la revista Time, respecto a las deplorables condiciones de trabajo de los mexicanos que habían trabajado en la película. Meses más tarde el propio James Cameron, director de la multimillonaria película, desmintió en México la versión de Collins. A la gran premiere de la cinta de Cameron, asistió, en un hecho sin precedente hasta la fecha no ha asistido al estreno de ninguna película mexicana, el presidente Zedillo acompañado de su familia.

Televicine sólo filmó tres cintas, dos menos que el año anterior: Que vivan los muertos de Joaquín Bissner, La primera noche de Alejandro Gamboa, y La paloma de Marsella de Carlos García Agraz, que se terminó a mediados de 1998.

En el mundo del cortometraje se produjeron, entre otros, bajo los auspicios del IMCINE: Santo golpe y La degénesis de Domique Jonard, Pronto saldremos del problema de Jorge Ramírez, Sin sostén de Antonio Urrutia y René Castillo, El muro de Sergio Arau, En el espejo del cielo de Carlos Salces, Largo es el camino al cielo de José Ángel García, y Sístole-diástole de Carlos Cuarón.

Siete películas extranjeras viajaron a México para filmarse, de las cuales la que más interés despertó fue La máscara del Zorro. Después de ser aplazada por la salida del director chicano Robert Rodríguez y luego por cambios en el guión, la película empezó a filmarse el 27 de enero en el Distrito Federal. México no resultó ser el paraíso bananero para los productores de la cinta: en su única conferencia de prensa en el país, lo primero que hicieron fue quejarse por los trámites que debían realizar y que, desde luego, deseaban saltarse.

Durante el año pasado, el cine mexicano conquistó 22 reconocimientos internacionales: nueve para largometraje y 13 para cortometraje. Profundo carmesí siguió cosechando premios al recibir una Mención de Honor en el Festival de Cine Independiente de Sundance. La cinta de Ripstein fue elegida para representar a México en la competencia por las nominaciones al Óscar. Asimismo, la Academia eligió a Última llamada para representar al cine nacional en la XII Entrega de los Premios Goya de España. Por si no te vuelvo a ver ganó el Premio Sol de Oro a la mejor ópera prima en el Festival Internacional de Biarritz y el Premio del Jurado en el Festival Internacional de Cine de Valladolid. De tripas corazón del tapatío Antonio Urrutia fue nominada para el Óscar en la categoría de cortometraje de ficción.

En peligro de ser suspendida, la ceremonia del Ariel, aplazada dos veces en el año, se llevó a cabo en diciembre. Esta competencia por la máxima presea del cine mexicano, calificada como la más floja de los últimos años, tuvo tres categorías desiertas: corto documental, mediometraje de ficción y efectos especiales. La triunfadora de la noche fue Cilantro y perejil al ganar los premios de Mejor Película y Mejor Director. La cinta de Rafael Montero ganó nueve Arieles, superando por uno a Profundo carmesí de Arturo Ripstein, que logró los premios de Mejor Actriz para Regina Orozco y Mejor Actor para Daniel Giménez Cacho.

El triunfo de Cilantro y perejil sobre la cinta de Ripstein despertó muchas críticas. De hecho, el entonces director del IMCINE, Diego López, manifestó su desacuerdo con esa decisión, lo que le valió una reprimenda de Rafael Tovar y de Teresa. Tres días más tarde, López fue destituido de su cargo.

Elisa antes del fin del mundo obtuvo el Premio del Público de la Muestra de Guadalajara. Por si no te vuelvo a ver fue premiada por el Jurado Dicine y la Crítica Internacional.

La Muestra de Guadalajara también tuvo su mosca en la sopa: Rodolfo de Anda, actor y director cinematográfico, denunció manejos turbios porque su película Alta tensión no fue aceptada para ser exhibida en el Festival. "Estamos hablando de una pequeña mafia, en donde si no estás dentro del proyecto del IMCINE y de la Universidad de Guadalajara, entonces no te apoyan", dijo. 

1998

A principios de septiembre, la administración de Eduardo Amerena, al frente del IMCINE, concretó por fin la reestructuración de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas, que consiguió autonomía tanto del Instituto como de las diversas asociaciones y sindicatos fílmicos.

Con sus deficiencias, ya que sólo incluyó a actores, directores y guionistas, la Academia quedó constituida por 14 personas físicas y no morales como antes del medio cinematográfico, quienes serían las encargadas de premiar a lo mejor del cine nacional. 

La parsimonia para asignar a proyectos cinematográficos el presupuesto del IMCINE que, incluyendo los 135 millones del Foprocine, ascendía a 147 millones de pesos en el rubro de producción: 127 millones más que en 1997, hizo correr rumores. Se dijo que en realidad esa suma nunca había existido y que sólo se había usado como gancho para atraer productores.

Por lo que toca a Televicine, todavía aprobadas por Gómez Bolaños, se estaban filmando o terminando En un claroscuro de luna de Sergio Olhovich, La paloma de Marsella de Carlos García Agraz y guión de Eliseo Alberto, y Como a veces llueve en mayo de Juan Antonio de la Riva. Diego López, ex titular del IMCINE, sustituyó a Roberto Gómez Bolaños en la dirección de la empresa productora.

La iniciativa de Ley de Cinematografía, promovida por la actriz María Rojo en su carácter de presidenta de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, al cierre de esta edición estaba a punto de ser aprobada por los legisladores a pesar de la intransigente oposición de distribuidores y exhibidores. Los puntos polémicos de la iniciativa se refieren a la prohibición del doblaje, cuestión que ya estaba contemplada en la Ley de 1992, y al porcentaje obligatorio de exhibición de cine mexicano. Establecer impuestos aplicados al boleto de taquilla, a la renta de video y a la transmisión de películas por televisión, orientados a nutrir los precarios presupuestos de producción, son algunos de los puntos que se intentan incluir en la Ley ■

Dejame un postit! | Correo Marién Estrada |cem.itesem.mx - Fundación Manuel Buendia |Articulo |15.12.1998